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Los tiempos de Los Zetas, Moreira y Calderón

Los tiempos de Los Zetas, Moreira y Calderón
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Por Antonio Monsalvo

Esta historia la he escrito en varias ocasiones: el escalofriante nivel de violencia y corrupción que vive nuestro México bajo el cobijo del gobierno.

El Yugo Zeta. Norte de Coahuila 2010-2011 es una investigación que narra cómo el Centro de Readaptación Social de Piedras Negras fungió como escenario clave para la logística y operaciones criminales de Los Zetas durante la administración del priista Humberto Moreira y el  ex presidente Felipe Calderón.

Era 2010. Era el auge de El Maga, quien fue elegido por el Cártel como amo y señor de aquella penitenciaria que se ubica en el olvidado desierto de Coahuila. Era la época en la que este sujeto entraba y salía de la prisión sin pena alguna y en el momento que lo así lo decidiera.

El Maga contaba con un coche a su disposición que lo trasladaba a su restorán favorito para almorzar, beber un café cargado y hojear los principales diarios nacionales. Al terminar de desayunar, se paseaba por las calles empedradas de la ciudad y disfrutaba de la libertad que solo el cielo diáfano de aquel norteño poblado le podía ofrecer. Cuando caía la noche regresaba a dormir a su lujoso camarote de aquella desolada prisión, donde se llevaron a cabo numerosas masacres a manos de Los Zetas.

El Cereso de Piedras Negras consumaba varias funciones para el Cártel: era una guarida para los jefes Zeta que se escondían de los operativos por parte de la Marina; era una fuente de ingresos millonarios por la venta de droga, la extorsión y la prostitución que se llevaba a cabo; era el lugar perfecto para retener a secuestrados mientras se negociaba el rescate; era el terreno ideal para desaparecer las decenas de cadáveres que llegaban a diario.

Pero no todo era sangre. Los pasillos de la penitenciaría también se convertían en verdaderos centros de entretenimiento y placer. En muchas ocasiones los líderes del Cártel realizaban largas y alocadas fiestas con cerveza, vino, droga y mujeres, muchas mujeres. Incluso, llegaron a introducir vacas, para matarlas ahí, y darle de comer a todos los internos.

Esas eran las excentricidades de El Maga, el hombre que elegía a esposas e hijas de los reclusos para tener relaciones sexuales; que disparaba a los custodios solo por diversión; y que mandó electrocutar a un interno porque lo vio “cogiendo” con otro reo.

Esos eran los tiempos de Los Zetas, Moreira, Calderón y un cruento Coahuila que alcanzó una ola la violencia de manera desmesurada.

Los Zetas

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